Un genio impredecible, capaz de crear las colecciones más impactantes de los últimos veinte años. Un hombre atormentado, con malos hábitos, irascible e impredecible. Un chico del Este de Londres, de familia humilde, que garabateaba sus diseños sabiendo que podría ser grande.

Los tres son Alexander McQueen, los tres vivían dentro de Lee. Cuando se cumplen ocho años del suicidio de este brillante diseñador llega a la pantalla grande un documental sobre su vida dirigido por Ian Bonhôte y Peter Ettedgui que intenta arrojar un poco de luz sobre su existencia y su arte.

Quienes se acerquen a ver la película podrán disfrutar de vídeos caseros, entrevistas y fotografías nunca antes vistos que intentarán completar lo mucho que se ha escrito y dicho sobre McQueen desde que comenzó a trabajar en una sastrería hasta que consiguió que su propia marca fuera una de las más deseadas del mundo.

Nosotros no queremos detenernos en sus problemas personales y sus crisis, de los que tantísimo se ha hablado, porque no queremos que sus creaciones y su desarmante obra queden teñidas por su trágica historia. McQueen sigue vivo a través de su arte y su talento está por encima de cualquier circunstancia que atravesara. Por ello vamos a hacer un breve recorrido por algunas de sus mejores colecciones para honrar su memoria.

Nº13 (1999)

Si hubo una imagen que se compartió hasta la saciedad cuando McQueen falleció fue la de la modelo dando vueltas sobre una plataforma en la pasarela mientras dos pistolas con pinturas usaban su vestido como lienzo. Cuero, encaje, vestidos sueltos que resideñaban la figura de la mujer, pantalones de cintura imposible, una atleta paralímpica… Más que un desfile, se consideró como una performance.

VOSS (2001)

El McQueen más provocador consiguió dejar con la boca abierta a los asistentes a este desfile. Modelos con la cabeza vendada, desnudos irreverentes, vestidos de almejas, plumas, seda y terror eran los ingredientes de esta puesta en escena que sin duda constituyó un desafío a los estándares de la moda.

DELIVERANCE (2004)

La película ‘Danzad, danzad malditos’ impresionó mucho al diseñador y creó una puesta en escena y una colección que respondía a la profunda admiración de McQueen. Bailarines profesionales y modelos salieron a pasarela bailando, ataviados con satén, seda, tutús, chiffón, lencería y delicados vestidos con la firma de la sastrería impecable de Alexander McQueen.

LA DAME BLEUE (2008)

El trágico fallecimiento de su amiga Isabella Blow marcó los siguientes años de vida del diseñador, tanto que muchos piensan que fue una de las primeras piezas que desencadenaron su final. McQueen dedicó este desfile a su amiga, homenajeando su original estilo con modelos ataviadas con sombreros de Philip Treacy, colores degradados, plumas, inspiración japonesa, figuras trapezoidales, prints animales…

Esperamos que este viaje por el universo de McQueen os haya gustado y que os haya inspirado lo suficiente como para admirar aún más su figura como diseñador.

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