Nuestra maleta: Idiomas, pasión, compromiso y esfuerzo

Nadie puede imaginarse todo lo que cabe en una maleta, además de ropa, zapatos, utensilios de aseo y mil dispositivos electrónicos. También caben idiomas, ilusiones, proyectos que aún no tienen forma, sueños de 35 años de historia, ganas y muchísimo esfuerzo. Y nosotros lo sabemos bien, que pasamos parte del año de un lado al otro del mundo, con esa maleta a cuestas.

Como os hemos comentado en alguna ocasión, pasamos gran parte del año viajando. El trabajo en ferias es de sobra conocido por todos, pero el que desempeñamos en silencio, de cliente en cliente, visitando proveedores o cerrando acuerdos en la otra punta del mundo, mucha gente ni lo conoce ni sabe todo lo que supone.

Supone, por ejemplo, poder transmitir pasión, compromiso y profesionalidad en varios idiomas. Todos nos manejamos con soltura en nuestra lengua materna, pero saber cómo hacerlo en otros idiomas es complejo, sobre todo cuando lo que quieres no es vender, sino enamorar, fidelizar, comprender, extasiar.

Nuestras creaciones ayudan, ya que su originalidad y calidad habla por sí sola, pero debemos llevar en esa maleta suficiente energía y compromiso con Timbrados Rubio como para ser capaces de traspasar la barrera idiomática y seducir a quien tenemos delante.

Y en ocasiones, no solo se trata de idiomas. Clientes chinos, indios, japoneses, americanos… Cada uno tiene un sentir, una forma de percibir la elegancia, la buena educación, los modales en la mesa, la simpatía o incluso, la distancia a la que es conveniente hablar.

Como buenos mediterráneos, nuestra pasión y nuestro compromiso los expresamos de forma muy calurosa, pero sabemos adaptarnos y hacer sentir como en casa a cualquier persona, así como mimetizarnos con diferentes ambientes y modales cuando somos nosotros los que cruzamos medio mundo para hablar con un cliente o para fidelizarlo.

En ocasiones, nuestros compañeros de viaje también son la frustración, por no conseguir lo que deseamos de una reunión o intenso cansancio, por desafiar varias zonas horarias sin tiempo para poder reposar un poco. Pero no importa. Somos muy conscientes de que forman parte de esa maleta que llevamos siempre y que otorgarles el espacio justo, sin más, es aceptar los inconvenientes para poder seguir luchando con todas nuestras fuerzas.

Este trabajo silencioso es muy sacrificado, ya que hay que sembrar durante mucho tiempo para poder ir recogiendo frutos de ese esfuerzo. Somos conscientes de que tenemos suerte y que el nombre de Timbrados Rubio está cada vez más alto, pero aún así, nuestros sueños son todavía más grandes.

Cada viaje, cada reunión, cada visita, cada charla, cada muestra enviada, cada maleta hecha. Todo suma. Aunque solo nosotros sepamos el esfuerzo que hay detrás, es una silenciosa tarea que da vida a Timbrados Rubio. Y eso vale la pena.

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