Símbolo de amor, pasión, peligro y libertad. El rojo cambia un look, lo potencia, atrae miradas y hace sentir poderoso a quien lo viste. Quien no lo crea es porque nunca ha elegido una corbata roja, se ha pintado los labios de este tono, ha comprado unos zapatos o ha elegido un vestido de ese color y ha salido a la calle. Puro atrevimiento, descaro y declaración de intenciones.

Nosotros lo sabemos bien, ya que trabajamos la piel en todas sus formas y texturas y conocemos la potencia y el arrojo que tiene una pieza teñida en ese color. Durante toda la historia de la moda y del arte hay multitud de ejemplos que evidencian que el poder del rojo es atemporal.

LOS ZAPATOS ROJOS DEL PAPA

Aunque cuando el Papa Emérito Benedicto XVI se calzó unos mocasines rojos muchos se sorprendieron, se trata de una tradición que data del Imperio bizantino, cuando el rojo era considerado como símbolo de poder y solo el emperador, la emperatriz y el papa podían lucirlo en su ropa.

Podemos encontrar representaciones de diferentes pontífices luciendo calzado rojo en documentos del siglo V y VI d. C.. Juan Pablo II los lució en numerosas ocasiones, pero fue Benedicto XVI quien al llevarlos consiguió acaparar la atención de la prensa. Confeccionados de forma artesanal por Adriano Stefanelli en el norte de Italia, fueron todo un símbolo del tiempo en el que Benedicto XVI fue papa.

LOS TACONES DEL REY SOL

¿Cómo llegó Luis XIV a lucir zapatos con un tacón rojo de un palmo de altura? La fascinación por Persia tuvo la culpa. Allí los jinetes usaban zapatos con tacón para poder aferrarse mejor a los caballos. Una misión diplomática del Sha de Persia a finales del siglo XVI a Europa creó curiosidad e interés por Oriente y rápidamente la aristocracia quiso adoptar sus exóticas costumbres de vestimenta para distinguirse. Los zapatos de tacón habían llegado a un mundo en el que las calles empedradas, embarradas y llenas de obstáculos eran norma general, por eso solo podían ser lucidos por quienes estaban en palacio.

Como teñir la piel era caro, quienes lucían zapatos lo hacían con el tacón de rojo, para hacer notar aún más su posición económica privilegiada. Luis XIV fue retratado luciendo tacones de diez centímetros de altura y así también Carlos II de Inglaterra, que a pesar de tener una altura considerable (1,85cm) usó en su coronación unos enormes zapatos con una gran lazada.

EL BILLETE DE VUELTA A KANSAS

Cuando Judy Garland lució por primera vez los famosos zapatos rojos de lentejuelas en ‘El Mago de Oz’ en 1939 es probable que los peces gordos de la industria no supieran que iban a convertirse en todo un símbolo. Aunque en el cuento los zapatos eran plateados, el recién estrenado technicolor pedía cierto color en la pantalla.

Los zapatos rojos de ‘El Mago de Oz’ fueron un símbolo absoluto del sueño americano, del valor del hogar y de la vuelta a casa como fin perfecto para cualquier historia. Y también, de la inocencia perdida, de la ingenuidad de la joven Dorothy, que no debe salirse nunca del camino marcado por las baldosas amarillas… Chocando tres veces los tacones, Dorothy volvía a Kansas, ¡ojalá fuera tan fácil!

EL COLOR DEL LUJO

Durante más de treinta años, unos sencillos salones negros se convertían en un artículo exclusivo si quienes los portaba mostraba sus suelas: un color rojo encendido demostraba que esos zapatos estaban firmados por Christian Louboutin, el zapatero de las estrellas. Cantantes, actrices, celebrities de medio mundo han lucido sus suelas rojas en estrenos de cine, conciertos y apariciones llenas de glamour, llevando el nombre de Louboutin a lo más alto.


Eligió el color rojo en los años noventa cuando vio a una de sus empleadas pintándose las uñas de este tono y desde ese momento luchó por convertirlo en su símbolo. Aunque a día de hoy ha perdido la exclusividad (hace diez años fue a juicio para evitar que otras marcas usaran las suelas rojas y lo perdió), todavía hay clientas que pagan 3.000 por disponer de unos Loboutin a medida. Solo hacen entre diez y veinte al mes, a mano, en París. Y con la suela roja.

Cuatro historias de zapatos rojos que nos hablan de poder, exclusividad, exotismo y sensualidad. ¿Quién no querría calzar unos?

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