Los días se van alargando y el calor comienza a ser el protagonista del termómetro. Tras el invierno, las lluvias y las mangas largas, hacemos el cambio de armario y dejamos que nuestras prendas de abrigo reposen hasta la temporada que viene.

Pero, ¡ojo! No podemos guardar sin más las prendas y los complementos si queremos encontrarlos dentro de unos meses en perfecto estado, sobre todo si son de piel. Os vamos a dar algunos consejos para que cuando llegue el otoño podáis sacar del armario vuestras prendas más preciadas como si fueran nuevas.

– Elige el armario más fresco de la casa y asegúrate que no haya tuberías de agua cercanas, humedad o fuentes de calor. Intenta que haya espacio de sobra para guardar las prendas y que no estén ni apretadas ni amontonadas.

– Compra fundas de algodón amplias y transpirables para guardar bolsos, abrigos y chaquetas. Ten la precaución de que sean lo suficientemente grandes como para que la prenda quepa completa y no se arrugue.

– Asegúrate de que las prendas y complementos que guardes estén perfectamente limpios. Llévalos a la tintorería o lávalos en casa si puedes con los productos adecuados. Elimina pelitos, pelusas, hilos descosidos, manchas, etc.

– Usa perchas anchas y grandes en las que la prenda descanse sin arrugarse ni con pliegues en hombros, escote o cuello. Si es posible, adquiérelas en una peletería, ya que serán perfectas para lo que necesitas.

– En el caso de guantes, bufandas, gorros… Podemos guardarlos de forma individual en cajas o cajones, mejor de madera, sin amontonarlos ni exponerlos a la luz o al calor.

– Introduce dentro de los bolsos papel de periódico para que no deformen. Si puedes quitar asas y colgarlas o dejarlas plegadas para que no se deformen, mejor que mejor. Usa bolsas de algodón transpirables para guardar los bolsos de forma individual.

– Abrocha cremalleras y botones para que la prenda descanse en su posición original y no se desboque.

– Usa hojas de laurel en los bolsillos de chaquetas y abrigos, así como en el interior de bolsos o junto zapatos y cinturones. Es un antipolillas natural muy eficaz que no deja olores.

– Si tenemos zapatos y botas de piel, podemos ponerles una horma y rellenarlas de papel de periódico o de seda, así como poner una estaca dentro de las botas altas para que no se deformen ni doblen.

Y un consejo final importante: no cierres el armario donde guardas todo para no abrirlo en cuatro o cinco meses. Intenta echarle un vistazo una vez al mes para asegurarte de que ninguna prenda ha caído de la percha, que nada está doblado, que no se ha colado ningún bichito o posible suciedad… Así te aseguras de reparar un posible daño en vez de dejar todo olvidado hasta la vuelta del frío.

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