¿Cómo distinguir la piel auténtica de la sintética?

MARZO 2018

A todos nos ha ocurrido alguna vez. Nos ha llamado la atención una prenda, un bolso, un cinturón, un zapato… Lo hemos tomado con nuestras manos y hemos observado el material con el que está elaborado, intentando discernir si se trata de piel natural o una imitación. Queremos invertir en un producto de calidad, duradero y con garantía y por ello, queremos saber a ciencia cierta si se trata de piel.

¿Cómo podemos distinguir la piel auténtica?

EL ASPECTO

Es quizás uno de los sentidos más fiables y a la vez, un factor del que desconfiar. Si tenemos del ante uncreación en cuero genuino, debemos ser capaces de observar en su textura los poros de la piel. Pero las tecnologías más avanzadas ya permiten crear acabados más fiables y fieles a la piel auténtica, por lo que debemos ser cautos.

EL TACTO

Toquemos el artículo y calibremos la flexibilidad y suavidad del material con el que está hecho, ¿qué sensaciones percibimos? La piel auténtica tiene una suavidad especial y tiene cierta flexibilidad, transmite calidez. Los materiales sintéticos, por otra parte, son más rígidos y desde luego, desprenden más frialdad.

Si tras una prueba de tacto estamos casi seguros de que tenemos ante nosotros una piel sintética, podemos tratar de rozar con mucho cuidado con una uña, ¡siendo cautos! Es la prueba definitiva para determinar que es piel sintética, ya que esta no se altera por el roce.

En cambio, si hiciéramos esto en una pieza de piel de calidad, veríamos cómo se desprenden pequeñas partículas (llamadas flor de la piel) que demostrarían que se trata de piel auténtica. Por ello debemos ser cuidadosos, ¡por probar podemos provocar un pequeño desgaste en una pieza de piel real!

Si además tenemos la oportunidad de observar el dorso de la piel y está cubierto por una pelusilla, sin duda podemos decir que tenemos una pieza de piel auténtica ante nosotros.

EL OLOR

Si hemos tenido oportunidad de oler la piel auténtica, se trata de un aroma difícil de olvidar… Cálido, profundo y genuino, así es. Por lo tanto, en caso de duda, confiemos en nuestro olfato: la piel sintética huele más a plástico, aunque haya procesos de fabricación que intenten imitar el perfume rociando las piezas con ambientadores que terminan disipándose. El olor de la piel es permanente, no se va con el tiempo, es muy concreto y reconocible, verdadero.

¡FUEGO Y AGUJAS!

Esperamos que no lleguéis a tener que usar estos dos elementos, ya que pueden dañar gravemente la pieza que tengamos delante, sea de piel auténtica o no, ¡y eso puede darnos problemas!

Por una parte, el fuego es una prueba definitiva para salir de dudas. Si acercamos una llama a una pieza auténtica de piel, no se deformará, quizás se contraiga un poco, pero volverá a su estado original cuando se enfríe y si tiene pelo, se quemará y desprenderá un olor semejante al del pelo humano quemado. Pero si hacemos esto mismo con piel artificial, se derretirá y olerá a plástico quemado.

Por otra parte, si intentamos atravesar una pieza de piel auténtica con una aguja, notaremos resistencia, ya que el cuero es difícil de traspasar. En cambio, una piel sintética es fácilmente agujereable, ¡no nos costará nada atravesarla!

Estas dos pruebas, con fuego y con aguja, mejor evitarlas, ya que como os hemos comentado, es evidente que pueden perjudicar y mucho la pieza que tengamos delante.

LA CONFIANZA

Hay determinados fabricantes y marcas en las que podemos confiar y que sabemos que solo trabajan con las piezas de piel auténtica de mayor calidad. Por lo tanto, si queremos estar seguros de lo que estamos adquiriendo, mejor recurrir siempre a ellos y así invertiremos en creaciones genuinas y de garantía.

Esperemos que este artículo os haya ayudado y que seáis capaces de distinguir una pieza de piel real de otra sintética, ¡sin tener que recurrir ni a las agujas ni al fuego!